#Fidel SIEMPRE ESTÁS ENTRE NOSOTROS…

Eternamente en el corazón de nuestro pueblo, el Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz en su 94 cumpleaños recibió también el cálido tributo de los trabajadores de Correos de Cuba con diversas actividades en las que le dedicamos flores, poemas, canciones y bellos recuerdos. El mejor homenaje a su memoria, a la monumental obra humana que nos legó, será vencer con disciplina y responsabilidad a la Covid-19.




Fidel, el visionario…

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El 8 de enero de 1959, casi al finalizar su primer discurso en La Habana, cuando entró con la caravara de la victoria, Fidel expresó:
Así que eso es todo por hoy. Realmente, nada más me falta algo… Si supieran, que cuando me reúno con el pueblo se me quita el sueño, el hambre; todo se me quita. ¿A ustedes también se les quita el sueño, verdad? (Exclamaciones de: “¡Sí!)
Lo importante, o lo que me hace falta por decirles, es que yo creo que los actos del pueblo de La Habana hoy, las concentraciones multitudinarias de hoy, esa muchedumbre de kilómetros de largo —porque esto ha sido asombroso, ustedes lo vieron; saldrá en las películas, en las fotografías—, yo creo que, sinceramente, ha sido una exageración del pueblo, porque es mucho más de lo que nosotros merecemos (Exclamaciones de: “¡No!”).
Sé, además, que nunca más en nuestras vidas volveremos a presenciar una muchedumbre semejante, excepto en otra ocasión —en que estoy seguro de que se van a volver a reunir las muchedumbres—, y es el día en que muramos, porque nosotros, cuando nos tengan que llevar a la tumba, ese día, se volverá a reunir tanta gente como hoy, porque nosotros ¡jamás defraudaremos a nuestro pueblo!
Qué visionario Fidel…iba al futuro, lo veía, regresaba y nos lo contaba…y así mismo está sucediendo!!!




Trabajadores de Correos de Cuba rendiremos tributo a Fidel en todo el país.

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Desde este lunes 28 de noviembre y hasta el próximo domingo 4 de diciembre, junto a todo nuestro pueblo, los trabajadores del Grupo Empresarial Correos de Cuba estaremos honrando, en la Plaza de la Revolución José Martí de La Habana y en todos los sitios del país habilitados para ello, al líder histórico de la Revolución Cubana, el Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz, quien falleciera el pasado viernes 25.

Durante estos días de duelo nacional los trabajadores de Correos de Cuba estaremos presentes en cada momento de sus honras fúnebres.

Fidel se ha ido físicamente, el dolor es inmenso, pero para los que nos formamos en sus ideas y en su ejemplo, sigue y seguirá estando presente en nuestras vidas.




Gloria eterna al líder histórico de la Revolución Cubana, Fidel Castro Ruz…

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Se ha ido físicamente Fidel, el dolor es inmenso, pero para los que nos formamos en sus ideas y en su ejemplo, sigue y seguirá estando presente en nuestras vidas…Los trabajadores de Correos de Cuba estaremos presentes en el homenaje póstumo que le hará el pueblo de Cuba y en lo adelante seguirá siendo nuestro faro y guía.




Cumpleaños 90 de Fidel

Correos de Cuba rinde merecido homenaje y felicita en nombre de todos los trabajadores de la organización postal cubana que este año está también cumpliendo 260 años de fundada, a nuestro querido Fidel, Comandante en Jefe y líder histórico de la Revolución Cubana, en ocasión de conmemorarse el 13 de agosto su 90 cumpleaños.

4-1¿Quién es y que representa Fidel Castro Ruz para los revolucionarios cubanos y de todo el mundo?

Fidel Alejandro Castro Ruz nació el 13 de agosto de 1926 en Birán, antigua provincia de Oriente. Se graduó como Doctor en Derecho en 1950. Desde muy joven denunció enérgicamente la corrupción, el abandono oficial y el gangsterismo prevalecientes en el país en la república neocolonial. Tras el golpe de Estado de 1952, organizó y entrenó a un grupo de jóvenes al frente de los cuales asaltó el 26 de julio de 1953 los cuarteles Moncada de Santiago de Cuba y Carlos Manuel de Céspedes de Bayamo. Sufrió prisión durante 22 meses y, poco después de su excarcelación como resultado de una fuerte presión popular, fundó el Movimiento Revolucionario “26 de Julio”.

En julio de 1955 partió hacia el exilio para organizar en México la insurrección armada popular contra la dictadura batistiana. El 2 de diciembre de 1956 desembarcó en plana Las Coloradas al Oriente de Cuba al frente del destacamento expedicionario llegado a bordo del yate “Granma”, e inició la guerra revolucionaria en la Sierra Maestra. Dirigió la lucha de las fuerzas rebeldes y del Movimiento “26 de Julio” en todo el país durante los 25 meses de contienda bélica en las montañas y el llano.

Desde el mismo triunfo de la Revolución, el 1ro de enero de 1959 y a lo largo de todos estos años, ha impulsado y dirigido la lucha del pueblo cubano por la consolidación del proceso revolucionario, su avance hacia el socialismo, la unidad de todo el pueblo, el desarrollo de la educación, la salud, el deporte, la cultura y la ciencia, la defensa del país, el enfrentamiento a las agresiones internas y externas, la conducción de una activa política exterior de principios, las acciones de solidaridad con el movimiento revolucionario internacional y la profundización de la conciencia revolucionaria, internacionalista y comunista del pueblo cubano.

Ha promovido a escala mundial la batalla del Tercer Mundo contra el orden económico internacional vigente, en particular contra la deuda externa y el despilfarro de recursos como consecuencia de los gastos militares, así como la lucha por la eliminación de las armas de exterminio en masa y por la paz.

Ha encabezado los esfuerzos de nuestro pueblo por enfrentar los efectos del bloqueo económico impuesto a Cuba por los Estados Unidos y las consecuencias en el plano económico del derrumbe de la comunidad socialista europea; y ha impulsado la acción tenaz de los cubanos para superar las graves dificultades resultantes de estos factores y su resistencia durante el llamado Período Especial, y el perfeccionamiento de nuestro modelo económico-social y la defensa de nuestra independencia y soberanía.

Sus ideas y su ejemplo estuvieron, están y estarán siempre en las presentes y futuras generaciones de revolucionarios cubanos y del mundo.




La realidad y los sueños

2-268x300Escribir es una forma de ser útil si consideras que nuestra sufrida humanidad debe ser más y mejor educada ante la increíble ignorancia que nos envuelve a todos, con excepción de los investigadores que buscan en las ciencias una respuesta satisfactoria. Es una palabra que implica en pocas letras su infinito contenido.

Todos en nuestra juventud oímos hablar alguna vez de Einstein y, en especial, tras el estallido de las bombas atómicas en Hiroshima y Nagasaki, que puso fin a la cruel guerra desatada entre Japón y Estados Unidos. Cuando aquellas bombas fueron lanzadas, después de la guerra desatada por el ataque a la base de Estados Unidos en  Pearl Harbor, ya el imperio japonés estaba vencido. Estados Unidos, el país cuyo territorio e industrias permanecieron ajenos a la guerra, pasó a ser el de mayor riqueza y mejor armado de la tierra, frente a un mundo destrozado, repleto de muertos, heridos y hambrientos. Juntos, la URSS y China habían perdido más de 50 millones de vidas, sumadas a una enorme destrucción material. Casi todo el oro del mundo fue a parar a las arcas de Estados Unidos. Hoy se calcula que la totalidad del oro como reserva monetaria de esa nación alcanza 8 mil 133,5 toneladas de dicho metal. A pesar de ello, haciendo trizas los compromisos suscritos en Bretton Woods, Estados Unidos, declaró unilateralmente que no harían honor al deber de respaldar la onza Troy con el valor en oro de su papel moneda.

Tal medida decretada por Nixon violaba los compromisos contraídos por el presidente Franklin Delano Roosevelt. Según un elevado número de expertos en esa materia, crearon así las bases de una crisis que entre otros desastres amenaza golpear con fuerza la economía de ese modelo de país. Mientras tanto, se adeuda a Cuba las indemnizaciones equivalentes a daños, que ascienden a cuantiosos millones de dólares como denunció nuestro país con argumentos y datos irrebatibles a lo largo de sus intervenciones en las Naciones Unidas.

Como fue expresado con toda claridad por el Partido y el Gobierno de Cuba, en prenda de buena voluntad y de paz entre todos los países de este hemisferio y del conjunto de pueblos que integran la familia humana, y así contribuir a garantizar la supervivencia de nuestra especie en el modesto espacio que nos corresponde en el universo, no dejaremos nunca de luchar por la paz y el bienestar de todos los seres humanos, con independencia del color de la piel y el país de origen de cada habitante del planeta, así como por el derecho pleno de todos a poseer o no una creencia religiosa.

La igualdad de todos los ciudadanos a la salud, la educación, el trabajo, la alimentación, la seguridad, la cultura, la ciencia, y al bienestar, es decir, los mismos derechos que proclamamos cuando iniciamos nuestra lucha más los que emanen de nuestros sueños de justicia e igualdad para los habitantes de nuestro mundo, es lo que deseo a todos; los que por comulgar en todo o en parte con las mismas ideas, o muy superiores pero en la misma dirección, les doy las gracias, queridos compatriotas.

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Fidel en la Universidad de La Habana el 17/11/2005

1-1-300x212Justamente cuando se cumplían 66 años del ensañamiento hitleriano contra los jóvenes de Praga el 17 de noviembre de 1939, y en el contexto de la celebración de los 60 de la entrada de Fidel a los predios de la Uni­versidad de La Habana, los estudiantes de la colina universitaria vivieron un singular e histórico encuentro en el Aula Magna. Pan­tallas gigantes transmitían desde fuera la intervención del “joven rebelde” que regresaba al lugar donde se hizo revolucionario y marxista-leninista, donde aprendió que la lucha por la verdad y la libertad de los pueblos podía costar la vida. Y aun así, la entregó siempre a esa causa.

Diez años se cumplen hoy del discurso de Fidel con motivo de la celebración del aniversario 60 de su entrada a esa Casa de Altos Estudios. Diez años de que pusiera, ante los ojos encandilados —puedo imaginarlos— de los jóvenes que lo escuchaban, los problemas más acuciantes de Cuba y el mundo, los de ayer y los de hoy, como el visionario que, según sabemos, acostumbra a situar el dedo en el futuro y en ese viaje de ida y vuelta, regresa a contarlo con lujos y detalles.

Ahora mismo, si se desea, pueden retomarse textuales sus palabras finales, y a través de ese prisma observar los acontecimientos que sitúan al planeta al borde del holocausto: “Debe acabarse en el mundo la zoquetería, los abusos, el imperio de la fuerza y del terror”.

Fidel fue al Aula Magna a hablarles a los jóvenes también de eso, del peligro que él mismo anunció en 1992, y que retoma esta vez desde la referencia a la Biblia y a Federico Engels en su Dialéctica de la Naturaleza. “Me atrevo a afirmar que hoy esta especie está en un real y verdadero peligro de extinción, y nadie podría asegurar, escuchen bien, nadie podría asegurar que sobreviva a ese peligro”. Nunca mejor dichas esas palabras que ante un público eminentemente joven, el mismo que todavía hoy, a diez años de aquel discurso, sabe de las secuelas devastadoras que dejan en los pueblos las guerras del “hombre por el hombre”.

Quien olvida su historia está condenado a repetirla. Por eso aquel día los universitarios también dominaron —acompañados del didactismo y el método certero— los hilos de un pasado que los devolvió a su misma aula universitaria, algunas décadas atrás. “…no era, por cierto, la universidad de los humildes; era la universidad de las capas medias de la población, era la universidad de los ricos del país, aunque muchos jóvenes solían estar por encima de las ideas de su clase y muchos de ellos eran capaces de luchar, y así lucharon a lo largo de la historia de Cuba”.

Aquel día se recordó el fusilamiento de los estudiantes de Medicina en 1871, los jóvenes cuya muerte se conmemoraba ese (este) 17 de noviembre, y también a Mella, Guiteras, Rafael Trejo, José Antonio Echeverría, rebeldes todos, valientes hasta la médula, dispuestos a dar la vida, si fuera necesario. Por eso Fidel los convidó a “no olvidar jamás”: a las bandas mercenarias en las montañas, a Girón, a los sabotajes y atentados que costaron la vida de miles de cubanos, “nada más porque éramos cubanos, nada más porque queríamos la independencia, nada más porque queríamos mejorar la suerte de nuestro pueblo”.

El líder de la Revolución retornaba constantemente a esa historia pasada y a la que se escribía en esos momentos con la sangre de otros hombres, por ejemplo, en las cárceles como las de Guantánamo, que en el mundo acogían la tortura como método de coerción. Y presagió una posible guerra nuclear en el mundo, y los planes agresivos de Estados Unidos contra Irán.

“Nosotros poseemos otro tipo de armas nucleares —afirmó— son nuestras ideas; nosotros poseemos armas del poder de las nucleares, es la magnitud de la justicia por la cual luchamos; nosotros poseemos armas nucleares en virtud del poder invencible de las armas morales…”.

Si de pensamientos actuales se trata, pudiéramos rescatar algunas de sus ideas sobre la necesidad de la crítica y la autocrítica, la batalla contra los vicios, el delito y las ilegalidades, y ponerlas todavía hoy sobre el tapete de mu­chos de nuestros debates económicos y sociales: “el primer deber de un revolucionario es ser sumamente severo consigo mismo… Si vamos a dar la batalla hay que usar proyectiles de más calibre, hay que ir a la crítica y autocrítica en el aula, en el núcleo y después fuera del núcleo, después en el municipio y después en el país”.

Sin embargo, es probablemente una de sus más realistas reflexiones de ese día la que vino acompañada del análisis hacia la conceptualización del socialismo, un asunto sobre el que, a la luz de hoy, todavía estamos llamados a teorizar y abordar, también desde nuestros medios de comunicación:

“entre los muchos errores que hemos cometido todos, el más importante error era creer que alguien sabía de socialismo, o que alguien sabía de cómo se construye el socialismo”.

“¿Es que las revoluciones están llamadas a derrumbarse, o es que los hombres pueden hacer que las revoluciones se derrumben? ¿Pueden o no impedir los hombres, puede o no impedir la sociedad que las revoluciones se derrumben? (…) Esta Revolución puede destruirse… nosotros podemos destruirla, y sería culpa nuestra”, fueron las reflexiones a las que invitó Fidel ante el auditorio, y son las mismas que todavía hoy —y más que nunca hoy— deben plantearse los jóvenes.

Durante horas estuvo el líder dialogando, por lo que resulta difícil tratar de hilvanar ideas en pocas líneas que resuman lo que es vigente. Porque vigentes fueron todas sus ideas, aquellas sobre el dogmatismo, aquellas en las que retoma a Marx y Lenin y los ubica en perspectiva para estudiarlos desde las complejidades del presente, o cuando aborda la necesidad pujante de los valores éticos —“son esenciales, sin valores éticos no hay valores revolucionarios”— para la formación de las nuevas generaciones.

Cinco años después de aquel 17 de noviembre, en medio de una fuerte vorágine de trabajo, Fidel respondió a la petición de volver a reunirse con estudiantes y dirigentes estudiantiles, esta vez en el Palacio de  Convenciones. En aquel momento, retomó palabras de su discurso, sorprendido él mismo de su actualidad. Cuentan que uno de los más jóvenes de la sala le dijo que esas horas habían sido un regalo para ellos. Cuentan que él respondió: “En realidad fue un regalo de ustedes para nosotros… No me olvidaré jamás de esta reunión”.




La sapiencia de Fidel Castro

Por Marcos Moncada*

Corría el año 1973, nuestro Comandante en Jefe regresaba de Vietnam y como era costumbre en él se dirigió a la ya habitual rueda de prensa.

El encuentro con la prensa acreditada tanto nacional como extranjera transcurría de manera tranquila, de pronto un periodista inglés nombrado Brian Davis le preguntó:

¿Cuando considera usted que Estados Unidos se sentará a dialogar con Cuba?

Fidel muy elegantemente miro a los ojos de los periodistas y respondió: ¡Estados Unidos se sentará a dialogar con Cuba; cuando tengan un presidente negro y exista en el mundo un papa latinoamericano!
Sin lugar a las dudas, se evidencia nuevamente la visión futurista de nuestro invicto Comandante en Jefe, pues solo 42 años después se cumple lo que en aquel entonces parecían tres cosas imposibles.

Un presidente negro gobernando en Estados Unidos, un papa latinoamericano y Estados Unidos dialogando con Cuba.