Sobre lo hecho por la UIC en su primer año de labor.

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La Unión de Informáticos de Cuba (UIC), la más joven de las organizaciones de la sociedad civil cubana, cuenta en la actualidad con unos 8000 afiliados agrupados en 261 delegaciones de base. Su apretada agenda de trabajo tiene como objetivo primordial: aglutinar a los profesionales del sector y convertirlos en transformadores activos de su propia realidad.

Muchos intercambios.

Durante su primer año de acción, la UCI ha organizado espacios para propiciar el intercambio de ideas y buenas prácticas entre sus miembros. Se han desarrollado cinco Viernes TIC, en los que se analizan cuestiones como el sistema operativo Android o el uso de software libre.

En los desayunos tecnológicos con la UIC se abordan temas como las políticas públicas y las reservas de capital humano generadas en las empresas para la investigación y el desarrollo, la incidencia de la Ley migratoria en las exportaciones de servicios informáticos —para hacer que el sector promueva las exportaciones de estos—, y con la protección del capital humano a partir del análisis de las legislaciones vigentes.

La UIC ha impulsado el Sábado del software, evento desarrollado para tratar temas como las tecnologías educativas, el desarrollo en Cuba de aplicaciones para móviles y los video-juegos.

Asimismo la UIC organizó el Primer Taller de las TIC para el desarrollo sostenible, evento celebrado dentro de la Convención de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente, con la participación de expertos cubanos, canadienses, uruguayos y mexicanos.

Proyectos transformadores.

La UIC trabaja, además, en planes que contribuyan a la transformación de la vida de los cubanos que pretende concebir proyectos que integren a los factores de cada territorio.

Uno de esos proyectos es, por ejemplo, el Barrio Tecnológico de Versalles, en Santiago de Cuba, que consiste en la creación de una zona Wifi para brindar acceso a las redes sociales; desarrollar aplicaciones para móviles, informaciones a los medios de prensa, centros de producción y servicios con cuentapropistas y para la realización de trámites en 41 objetivos económicos presentes en ese reparto santiaguero.

Otro  proyecto desarrollado por la UIC se ubica en Camagüey, con el nombre de La ciudad mira a sus ríos. La idea concibe la protección de los afluentes Tínima y Hatibonico y busca enlazar, mediante un puente con funcionalidad vehicular y peatonal, el centro histórico con la zona político-administrativa de la urbe agramontina. También se valora la creación de una zona Wifi para, de forma similar a la de Versalles, aplicar el uso de las tecnologías a la vida cotidiana de los camagüeyanos.

El rescate de la historia de la informática en Cuba también forma parte de las líneas de trabajo de la UIC, que ya alista la primera edición de un libro que recoja los hitos tecnológicos más importantes de Cuba, el cual se prevé publicar en el 2018.

Entre sus retos a corto plazo, la UIC busca sumar a más miembros a la organización y trata de garantizar a cada uno de ellos al menos una tarea que requiera de su participación activa.

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